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Convicciones y principios combonianos

PALABRAS DE SAN DANIEL COMBONI

 

“Cualquier Misión, para que se pueda garantizar su perpetuación, es preciso que tenga un centro seguro del que emane incesantemente el espíritu de vitalidad, que se extienda vigoroso por su superficie a fin de conservar en ella los preciosos brotes, la existencia y el ministerio; un centro vital que le suministre y le posibilite permanentemente la recluta anual, con la que se nutran las filas de Misioneros continuamente mermadas por la inclemencia climática, las fatigas y el martirio (...) un poder de comunicar y una capacidad de recibir de manera permanente y estable las mágicas impresiones de la vida, que en los cuerpos de la sociedad humana suele infundir el espíritu del Evangelio.”

Primera convicción: ÁFRICA.

 

San Daniel Comboni vivió y murió por África. Esta región del mundo fue la pasión de su vida. Por eso, los misioneros combonianos tienen profundamente arraigada su identidad con África.  En tiempos de San Daniel Comboni, era la región del mundo más abandonada por todos, incluso por la Iglesia. Era además el lugar donde vivían pueblos no considerados plenamente humanos, por eso, se justificaba la esclavitud y el despojo de todo a esas personas. África era el lugar de las víctimas de las sociedades desarrolladas en ese tiempo. África, para nuestra misión de paz, es el lugar, el grupo, la zona donde se encuentran las víctimas de la violencia y la injusticia social.

 

Segunda convicción: SOLIDARIDAD FRATERNA.

 

San Daniel Comboni decía que un misionero de “África”, es decir, aquella persona que acompaña a las víctimas de la sociedad: de sus mecanismos, filosofías y sus cálculos sociopolíticos y económicos, no debe mirar a las víctimas y sus condiciones desde los intereses o sentimientos meramente humanos, como lástima o buscar aprovecharse de sus situaciones de desventaja en todos los sentidos. Él quería personas capaces de mirar desde la mirada de Dios a las personas que sufren. Porque esta mirada hace capaz de sentirse hermano o hermana de ellos. Es decir, se asume el sentimiento y la conciencia de trabajar por nuestra propia familia y, por eso, se predispone al sacrificio voluntario.

Tercera convicción: CENÁCULO DE APÓSTOLES.

 

Otra de las características del espíritu comboniano en la convivencia y trabajo, es la conciencia de ser “apóstoles” y no voluntarios o funcionarios de alguna organización, institución o proyecto.

 

La conciencia de ser amigos y compañeros de Jesús, hace que el trabajo por la paz se asuma como “apostolado” y no como un simple servicio que nace de buenos sentimientos o de emergencias que inevitablemente nos involucran en la búsqueda de soluciones. En este sentido, los equipos de paz, pueden definirse como equipos de apóstoles de la paz. Es decir, misioneros enviados por Jesús a construir la paz entre las personas y sus contextos.

 

Cuarta convicción: UN TRABAJO QUE ES DE TODOS.

 

En tiempos de San Daniel Comboni, las organizaciones de la Iglesia no estaban acostumbradas a colaborar con organizaciones de otras naciones u organizaciones. El nacionalismo y la vigilancia de los intereses nacionales y de sus organizaciones particulares eran tan fuertes que no les permitía ser personas de comunión.

 

San Daniel Comboni rescató la dimensión católica de la misión en África. Es decir, la conciencia de que la salvación de las víctimas del sistema era trabajo de todos y, todos juntos, sin distinciones de ninguna clase. De hecho, “católico” significa “universal”. Por eso, los equipos de paz, se mueven en el plano de la “catolicidad”, es decir, animan a todas las fuerzas de la Iglesia y la sociedad a trabajar por la paz, todos juntos.

 

Quinta convicción: UN PLAN ESTRATÉGICO.

 

Otra característica de San Daniel Comboni, es trabajar en base a un Plan Estratégico que considere las experiencias de éxito y de fracaso, de quienes ya han caminado en la misión y las consecuencias en los sujetos y los destinatarios.

 

El Plan debe ser algo distinto a lo ya intentado: casi todas las iniciativas que se habían tomado en África, eran muy nacionalistas, con poca visión de futuro y, con frecuencia, respondían a intereses de las estructuras colonialistas.

 

San Daniel Comboni hace su Plan desde una visión de corresponsabilidad de todas las fuerzas de la Iglesia y de la sociedad, independientemente de las nacionalidades. Al mismo tiempo, considera importante planificar desde una visión de las víctimas como sujetos de su propia liberación.

 

Sexta convicción: AYUDAR A CAMINAR CON LOS PROPIOS PIES.

 

El objetivo final de todo trabajo comboniano es que las víctimas dejen de sentirse “objeto” de violencia e injusticia y, por lo mismo, dejen de colocarse en el lugar de las “víctimas”, para convertirse en sujetos de cambio, de su propia situación y la de sus semejantes en sus contextos.

 

Que los destinatarios de nuestro trabajo se conviertan en protagonistas de su propia liberación, crecimiento y desarrollo humano y espiritual en la sociedad, es nuestro principal objetivo. A esto se refiere San Daniel Comboni cuando habla de “Salvar África con África misma”. Este es el “slogan” comboniano, la metodología propia y la ruta a seguir en la misión de paz.

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Hablar de Equipos Combonianos de Paz, es hablar de un espíritu misionero que habita a las personas que integran estos equipos. Espíritu que imprime características muy precisas que las identifican en la Iglesia y en la sociedad:

 

  • Trabajan por “África”. Es decir, por los más abandonados por la Iglesia y por las instituciones sociales. Aquellos que son víctimas de las estructuras de violencia y de injusticia en la sociedad.

  • Miran desde los ojos de Dios. Es decir, miran a las personas que acompañan en su crecimiento humano y espiritual, como sus hermanos, como sus parientes o familiares, por quienes están dispuestos a sacrificarse voluntariamente.

  • Se sienten apóstoles. Es decir, tienen la conciencia de haber sido llamados por Jesús a estar con Él y trabajar con Él en una misión de paz en la sociedad. Asumen el trabajo por la paz como apostolado, como misión.

  • Son “católicos”. Es decir, tienen claro que todos somos responsables de la paz: Iglesia y sociedad. Por eso, animan a todos a la corresponsabilidad y a la participación en proyectos comunes. Son capaces de ir más allá de sus identidades corporativas particulares.

  • Diseñan planes y estrategias. Es decir, no actúan empíricamente sino desde un análisis, reflexión y planificación de las acciones, considerando todas las fuerzas posibles.

  • Trabajan para convertir al “objeto” en “sujeto”. Es decir, todas las iniciativas, planes, proyectos y actividades que realizan, están enfocados a que los destinatarios se conviertan en protagonistas de su propio crecimiento.

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